Donde comenzó nuestra historia

En 2017, durante un viaje a Ucrania, tuve mi primer encuentro con un Boyero de Berna.

Había llegado hasta Pylypets, en los Cárpatos ucranianos, atraído por uno de los encuentros de parapente que se realizaban entre las montañas de la zona. En medio de aquel paisaje, mientras descansaba tomando un café en la terraza de un refugio de montaña, escuché unos pasos fuertes subiendo por las escaleras.

Al voltear, vi aparecer a un hombre acompañado de un perro enorme.

Nunca había visto un Boyero de Berna. Su tamaño y su presencia me intimidaron al principio: era un perro imponente, robusto y, al mismo tiempo, extraordinariamente elegante.

Se detuvo cerca de mí y, casi por instinto, acerqué lentamente mi mano para acariciarlo. Y ahí descubrí al Boyero de Berna.

Detrás de aquella apariencia imponente había un perro increíblemente dulce, tranquilo y afectuoso. Ese contraste me cautivó: su fuerza, su elegancia y, sobre todo, aquella nobleza que parecía no corresponder con la impresión que me había provocado apenas unos segundos antes.

Fue un encuentro breve y completamente inesperado, pero suficiente para que nunca olvidara aquella raza.

Años después llegó Floky.

Con él pude conocer de verdad al Boyero que había descubierto en aquellas montañas. Floky se convirtió en mi compañero y me permitió comprender que aquel primer encuentro no había sido una excepción. Su cercanía, su carácter y la manera en que se integró a nuestra vida hicieron que la admiración por la raza se transformara en un vínculo mucho más profundo.

Después llegaría Emma, nuestra familia de Boyeros seguiría creciendo y, con ellos, también crecería una forma de entender la crianza basada en el cariño, la dedicación y el respeto por la raza.

Así nace Alpenheim Berner

No simplemente con la intención de criar Boyeros de Berna, sino con el deseo de compartir aquello que nosotros tuvimos la fortuna de descubrir: una raza extraordinariamente noble, cercana y familiar.

Queremos que otras familias puedan conocerlos como nosotros los conocimos y experimentar ese vínculo tan especial que se construye cuando un Boyero de Berna pasa a formar parte de sus vidas.

Floki a los 3 meses de edad

Crecer en Alpenheim

Desde sus primeras semanas, nuestros cachorros crecen rodeados de naturaleza y formando parte de nuestra vida cotidiana. A medida que descubren el mundo, exploran nuevos espacios, juegan, comparten con nosotros y comienzan a desarrollar su propio carácter.

Encuentra tu Compañero Ideal

Si compartes nuestra pasión por la raza y buscas un cachorro criado con amor y los más altos estándares, te invitamos a conocer nuestra camada 2026.